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Cómo adaptar tu entrenamiento a los días de mucho calor

Para que seguir entrenando en verano sea efectivo y saludable, poné en práctica estas recomendaciones que te traemos.

Que entrenar en los días de calor te cueste más no sólo es algo que le sucede a muchas mujeres, sino que también tiene una explicación física comprobada: el organismo necesita hacer un esfuerzo extra para adaptarse a la situación de ejercitarse con una temperatura elevada.

Según explican los especialistas, este esfuerzo se traduce en un aumento excesivo de la temperatura corporal que provoca cansancio, un mayor riesgo de sufrir lesiones como espasmos musculares e, incluso, golpes de calor.

Entonces, ¿cómo se puede continuar entrenando en los días de calor? Te contamos algunas claves para que tengas en cuenta y puedas lograrlo.

1) Estos son los dos mejores momentos del día para entrenar
Sobre todo si vas a entrenar al aire libre, es fundamental adaptar la hora de entrenamiento a la temperatura. Por eso, la recomendación más importante es no entrenar en las horas centrales del día y siempre buscar la primera hora de la mañana o la última hora de la tarde cuando se suavizan las temperatura.

2) La dieta antes de entrar en calor
Ya sea con calor o frío, lo que comas antes y después de entrenar siempre va a influir en tu entrenamiento. Aunque siempre es importante cuidar este punto, en los días de mucho calor se vuelve imprescindible que incrementes el consumo de alimentos ricos en agua antes y después de entrenar.

En ese sentido, es recomendable que sean frutas y verduras de temporada ya que contendrán más agua. Entre las frutas y verduras más apropiadas para estos casos está la sandía, ciruela, uva, berenjena, el tomate y calabaza. Además, evitá las bebidas y comidas calientes antes y después del entrenamiento ya que ralentizan las digestiones.

3) El outfit deportivo
Olvidate de ponerte esto cuando vayas a entrenar: ¡La faja! Los expertos dicen que usarlas para entrenar hacen que pierdas agua y electrolitos. Además, esa sudoración excesiva que te provoca este accesorio no tiene ningún objetivo útil en la pérdida de peso.

Por eso, los especialistas remarcan que es importante evitar el exceso de ropa para intentar sudar más y con ello quemar más: este es un pensamiento erróneo que te llevará a perder más líquidos y a tener un mayor riesgo de deshidratación.

4) Antes de entrenar, sobrehidratate
Es una de las recomendaciones más importantes ya que la pérdida de agua y de electrolitos durante los entrenamientos con calor es inevitable. Por eso, se aconseja reforzar la hidratación antes de salir a entrenar tomando entre 1 y 2 litros de agua para activar así el sistema de sudoración.

5) Lo que hay que tomar durante y después del entrenamiento
Durante el entrenamiento es fundamental hidratarse y beber agua a pequeños sorbos. Después de entrenar, dado que el exceso de calor y el aumento de sudoración nos hace perder sales minerales que son difíciles de recuperar solo con agua, es recomendable tomar una bebida isotónica. Y un consejo más: intentar que contenga el mínimo azúcar posible.

6) Reducí la intensidad de tu entrenamiento
Como te dijimos, el calor va a exigir a tu organismo un esfuerzo extra para adaptarse a esas condiciones. Por eso, es posible que tengas que rebajar la intensidad de tu entrenamiento, sobre todo si es cardiovascular. Durante el verano, vas a tener que controlar la intensidad y reducirla ante un calor excesivo, ya que se aumenta la sudoración pudiendo provocar deshidratación (con síntomas como mareos o aumento de pulsaciones).

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