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Descubrí tu mapa erótico: del punto G al punto A (y más)

Además del famoso punto G, existen otros puntos claves capaces de proporcionar un “terremoto” de orgasmos. Cuáles son y cómo estimularlos.

Cuando se habla de placer y de autoconocimiento de la vagina, enseguida surge un tema: el punto G. Su nombre surgió en los años 80 por el ginecólogo alemán Ernst Gräfenberg, quien se centró en el estudio de los genitales femeninos y su relación con el orgasmo.

Para localizarlo, es necesario acostarse boca arriba en el borde de la cama (con los pies descansando en el suelo) e introducir el dedo en tu vagina en forma de gancho. Según explican los especialistas, de esta manera se puede notar la forma de un hueso que sobresale (el hueso púbico) y un área de tejido algo esponjoso… Justo ahí se esconde el famoso punto G.

Y aunque desde entonces mucho se habló y se escribió sobre este supuesto “punto mágico”, existen otros puntos claves capaces de proporcionar un “terremoto” de orgasmos. ¿Qué otros puntos se asocian mucho más al placer? Como si fuese un abecedario, la anatomía genital femenina incluye otras tantas “letras” o puntos: desde el punto A, hasta el U de uretra o el punto K, casi en el cuello del útero.

EL PUNTO A
El llamado punto A, o más científicamente Punto AFE (Anterior Fornix Erotic Zone) fue descubierto por el médico Chua Chee Ann, en la década de los noventa en un estudio sobre sequedad vaginal. Ahí descubrió que al estimular esta zona las mujeres se excitaban especialmente e, incluso, algunas experimentaban por primera vez un orgasmo, o un orgasmo mucho más intenso que los habituales.

Según explican los especialistas, el punto A se localiza a unos 7’5 centímetros de los labios vaginales, ubicado en la parte más interna de la vagina que se encuentra cerca de la vejiga, una zona propicia para producir rápidamente el orgasmo y la eyaculación femenina. Aunque es necesario hacer una aclaración: encontrarlo no es tan fácil, porque igual que no hay dos caras iguales, no hay dos vaginas iguales.

Posturas ideales para su estimulación: en cuadripedia (apoyando manos y rodillas sobre suelo o cama) mientras tu chico te penetra desde atrás; o la del misionero, siempre y cuando coloques un almohadón que eleve tu pelvis unos centímetros respecto al resto de tu cuerpo.

EL PUNTO U
Se le atribuye esta letra por su cercanía a la uretra. Es una zona muy sensible, cuya estimulación “manual” antes y durante la penetración intensifica el placer y juega un papel excepcional durante el sexo oral. Se encuentra en la vulva, en el área entre la uretra y el clítoris. Por lo tanto para acceder a él debes separar los labios vaginales.

Posturas ideales para su estimulación: la amazona (tu chico tumbado y vos “montada” a horcajadas sobre él). Durante la penetración, balanceá tu cuerpo hacia delante para facilitar la fricción de tu clítoris y uretra contra su pelvis.

EL PUNTO K
La sexóloga Bárbara Keesling y autora de best sellers es la máxima defensora de este punto que se encuentra en el área regional del cuello del útero. Su acceso es bastante complicado pero -según Keesling- el secreto para alcanzar un “súper orgasmo” a través del punto K consiste en trabajar nuestro músculo pubococcígeo con los ejercicios de Kegel o el uso de la pesa vaginal.

Posturas ideales para su estimulación: aquellas que faciliten la penetración profunda. Por ejemplo, vos en cuclillas sobre tu chico, dirigiendo la penetración, o colocando los pies sobre sus hombros (a cada lado de su cabeza) en el caso de que estés practicando el misionero.

Pero más allá de estos puntos que te contamos, hoy los expertos coinciden es en que no se trata de buscar estrategias de placer que pueden funcionar para algunas mujeres sí, y para otras no, sino centrarse en una cuestión de fondo aún más relevante: tener un mayor autoconocimiento de nuestra anatomía, para buscar nuestros propios puntos de placer.

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