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ABC del vino: ¿cómo hacerme amiga del vino en 3 pasos?

Cuando tengas un vino cerca recordá que utilizando la vista, el olfato y el gusto tendrás tu viaje directo al disfrute. Así que siempre memorizá estas tres letras: CAS. Esta sigla te la tenés que grabar a fuego. Color, aroma, sabor. El ABC del vino en tres pasos, tres paradas, tres pasos básicos de una degustación.

Hoy: el sabor

El vino cada vez está más presente en nuestras vidas y nos puede pasar en algunas situaciones que tenemos una copa de vino cerca y no tenemos la menor idea qué hacer. Vemos gente que mueve la copa como si le estuviera regalando un free pass a un samba, otros que huelen, huelen y nunca toman. Y muchos que hacen un fondo blanco profundo y sin escala. Y una se queda ahí atónita, observando todo y pensando una sola cosa: ¿qué hago cuando tengo una copa de vino en mi mano?

Mi primer consejo: relajate. Que ya sabés que la frase hecha dice: relájate y goza. Yo te aseguro que si te relajás el disfrute va a venir después. Lo juro. Y como ya fuimos descubriendo cada vino nos susurra al oído mucha información ya sea por su color o su aroma. Más allá que los pasos de toda degustación son tres, como siempre repito sin cansarme, el vino no nació para que lo estemos mirando ni oliendo (aunque siempre recomiendo hacerlo) sino para ser bebido. Tanto la fase visual como la olfativa son necesarias para que un vino nos regale en la boca todo eso que nos fue prometiendo en ese amor a primera vista o primera nariz. Pero si todas esas promesas se rompen en el momento de besar de la copa, el hechizo se rompe en una fracción de segundo. Porque, repito el vino nació para ser bebido.

Técnicamente en una degustación profesional o en un concurso la fase visual puede equivaler al 10 por ciento del puntaje total del vino; el aroma a un 30 por ciento, el balance final se lleva otro 10 por ciento y la percepción en boca el 50 por ciento restante. ¿Qué tenemos que hacer para apreciar el vino en la boca? En primer lugar, cuando catamos el vino siempre recomiendo llevar un sorbo pequeño y masticarlo junto con una pequeña dosis de aire. Una vez que tenemos el vino en la boca deberíamos poner los labios como para dar un beso (o hacer la seña del dos en el truco) e inhalar suavemente. La idea es que esa pequeña dosis de oxígeno que llevamos al paladar despierte los aromas en la boca e inunde toda la cavidad bucal con todos los atributos que el vino tenga para regalarnos. Ese aire hará que el vino se exprese en todo su esplendor. ¡Es como si subiéramos el volumen del vino al mango!

Con el aire y el vino en la boca vamos a tener la sensación de estar haciendo una especie de gárgara, sé que no suena de lo más elegante del mundo, pero es la mejor forma de inundar todo el paladar con el sabor del vino. De esa forma vamos a poder percibir las notas dulces en la punta de la lengua, la acidez a los costados de la boca y su recuerdo a notas más amargas una vez que lo traguemos, o lo escupamos. ¡Sí, en las degustaciones deberíamos escupir el vino! Ya que generalmente nos ofrecen muchos vinos para catar y debemos siempre cuidar nuestra integridad como degustadoras. Primero, porque si nos tomamos todas las copas al final de la cata no vamos a poder identificar los vinos blancos de los tintos. Ni hablar si fuimos al volante. En esos casos, deberíamos elegir qué vino nos gusta más y a ese sí darle un beso largo y profundo para irnos de la cata con su recuerdo y su sabor en los labios.

Entonces, a partir de ahora cada vez que tengas una copa de vino cerca recordá solo tres palabras: color, aroma y sabor. Y, por favor, siempre recordá disfrutar. Que de eso se trata no solo el vino, sino la vida.

Periodista y sommelier. Escribe en medios de la Argentina, Chile, Paraguay y España. #mapadelvino #melocontounasommelier. En redes: @marianagiljuncal