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Juegos de trono (del vino)

Cuando uno habla de vinos ya sea en Argentina, Napa Valley, Sudáfrica o Francia hay una variedad que aparece siempre. Que está implantada en todo el mundo del vino, porque si hay viña, hay Cabernet Sauvignon, por eso se la conoce como el rey de los tintos. De origen francés, más precisamente de Burdeos, donde forma parte de los emblemáticos vinos de los châteaux franceses. Châteaux literalmente significa castillo pero cuando estamos en el mundo del vino hablamos de bodegas ¡que están dentro de castillos! Sí, más allá de lo impactantes que pueden resultar a primera vista, probar los vinos de la región más famosa del mundo es realmente emocionante. Tanto, que hace más de 10 años atrás tenía pánico al volante. Jamás hubiera imaginado que me animaría a manejar y, aunque no me crean, le perdí el miedo (o quizá fue el empujoncito que necesitaba) cuando me invitaron a recorrer Burdeos. Claro, ahí en el medio de la campiña francesa no hay casi transporte público, por lo cual si quería visitar bodegas tenía que ir al volante. Saqué el registro, le ¿perdí? un poco el miedo y allá fui. Sola, con mi valija en el baúl, recorriendo cada uno de esos castillos. ¡Experiencia altamente recomendable para perderle el miedo a todo! 

Volviendo al Cabernet Sauvignon, es la tercera variedad tinta más implantada en el país (detrás del Malbec y el Bonarda) y es una de las variedades más power o estructuradas. Cuando tengan ganas de un tinto que les dé un beso y jamás se olviden, ahí va el Cabernet Sauvignon. Ideal para acompañar guisos, carnes rojas y ¡obviamente asados!

La insignia argentina, el Malbec, comparte el trono en tierras gauchas (para muchos hasta destrona) al Cabernet Sauvignon. De origen francés, nació en el sudoeste, en la región de Cahors, donde es conocida como Côt. En la argentina no solo encontró su lugar en el mundo sino que actualmente tenemos la mayor superficie de Malbec del planeta (con más de 4o.000 hectáreas). ¿Otro dato récord del Malbec? La Denominación de Origen (DOC) Malbec de Luján de Cuyo fue la primera de América. El éxito de esta uva tinta es que es entradora, fácil de tomar y siempre cae bien a todos. ¡Por eso es la estrella nacional! Porque en boca el Malbec es cálido, suave y dulce, con taninos que no son agresivos. Y acompaña muy bien las carnes rojas, carnes a la parrilla, quesos duros y pastas con salsa de tomate.

En el reino de las blancas, sin lugar a dudas la reina es la Chardonnay. Así como el Cabernet está extendido en todo el mundo, lo mismo sucede con esta uva blanca que es la clásica de clásicos entre las variedades blancas. En Argentina es muy apreciada por su capacidad para madurar bien y producir una amplia gama de vinos, que van desde las bases para espumantes hasta los corpulentos varietales fermentados en barricas de roble, pasando por frescos y elegantes vinos sin madera. Sus descriptores primarios más frecuentes son las frutas tropicales y la manzana. Una palabra que describe a la reina de las blancas es la elegancia. Cuando queremos vinos elegantes, elijamos Chardonnay. 

Amada y odiada por muchos, porque es literalmente la blanca salvaje del mundo del vino, la Sauvignon Blanc, jamás pasa desapercibida en el paladar. De origen francés, despliega su esplendor en el Valle del Loire, en Nueva Zelanda y en el Valle de Casablanca chileno podemos encontrar realmente unos vinazos. 

Vinos blancos ácidos por excelencia, con notas en nariz y boca que nos lleven sin escala a un paseo sobre un campo de pasto recién cortado. Otra nota que puede aparecer en nariz y puede sonar un tanto desagradable es el pis de gato. Aclaro que si esto aparece en la copa no es un defecto sino una nota primaria de esta uva. Para que suene más elegante lo podemos decir en francés, ¡pipi de chat! ¿Maridaje ideal? Con sushi es imbatible. 

 

Periodista y sommelier. Escribe en medios de la Argentina, Chile, Paraguay y España. #mapadelvino #melocontounasommelier. En redes: @marianagiljuncal