S.O.S Mujer

Mamá múltiple: relatos de una familia numerosa

Nuestro primer #vospodes del 2019 se lo dedicamos a una SUPER mamá, una de las tantas mamas múltiples que atesoran desde la gestación grandes historias que emocionan, inspiran y merecen ser contadas. Con su dulzura, simpleza y simpatía Jésica nos cuenta como en menos de 1 año su familia se transformó por completo.

Alentada por amigas y familiares hoy se anima a contar su vida en una nueva cuenta de Instagram con la que pretende ayudar, acompañar y construir hermandad maternal con otras madres. Pueden seguirla y conocer más sobre su día a día en @sermultiple

Acá con ustedes, su relato. Un aplauso, un abrazo y mucho amor para esta mamá guerrera.

“Soy Jesica, mamá de Felipe de 3 años y de Lucas, Andy y Benja, trilizos de 1 año. Me acuerdo que cuando Feli tenia 18 meses, le dije a mi marido que ya quería buscar otro hijo, que sentía que era el momento. A la semana de empezar a buscar, ya me sentía embarazada, nunca en mi vida sentí tanto dolor como esos días. Al mes lo confirmamos, efectivamente estaba embarazada. Me sentía tan pero tan mal, que empecé a sospechar que algo pasaba. Por suerte lo dije, “Brai, para mí que son 2, no me puedo sentir tan mal”. La noticia llegó en la semana 7. Fuimos a hacer la primer ecografía de rutina. Nos atendió una médica joven, súper simpática , pero al comenzar el estudio hizo una gran pausa y nos preguntó si había sido un embarazo espontáneo o asistido, al cual yo conteste que había sido de forma natural, sin entender el porqué de esa pregunta.

Ella sonrío y nos dijo; “los felicito, son dos bebes” . Lo primero que me salió, fue decirle a Brai, mi marido, “te dije son dos”, la doctora me interrumpió diciendo, “perdón chicos, no son dos, SON 3, VEO 3 BOLSAS, SON 3 BEBES”.

Y Así con esa frase empezó este hermoso viaje de ser una familia MÚLTIPLE, que me cambió la vida por completo.

Si bien me advirtieron que iba a tener un embarazo de riesgo. En el momento no tome conciencia lo que eso significaba. Pero lo fue, reposo absoluto desde la semana 23, y rezar para que no nazcan antes de la semana 28/29. Mis obstetras (Los doctores Katz) me habían adelantado que un embarazo múltiple, de trillizos no iba a pasar de la semana 35. Por ende sabía que mis bebes iban a ser prematuros. Me quise preparar, y aunque me costó, en los últimos días de reposo busqué mucha información, miré videos para saber como era una Neonatología. Pero el momento llegó antes de lo que esperaba: en la semana 31, una de las 3 bolsas se rompió y adelantó la llegada de mis trillis: Lucas pesó 1.720 kg, Andy 1.490 kg y Benja 1.695 kg.

– NUNCA ESTAS PREPARADA PARA TENER UN BEBÉ PREMATURO –

Volver a tu casa solos, es muy duro. Verlos pelear cada día, todos enchufados, es muy difícil. Escuchar sus llantos por un nuevo pinchazo, es desgarrador. Querer abrazarlos y acunarlos todo el tiempo y no poder, es muy doloroso. Pero gracias a dios, a sus ganas de vivir y a la ciencia todo eso pasa. Los ves reponerse muy de a poco, festejas cada gramo ganado, y respiras un poco más cada día qué pasa, y les decís, falta menos para poder irnos juntos.

Mi experiencia de 45 días en neonatologia, con 3 bebés prematuros, no fue tan mala, y se lo debo al equipo del sanatorio los Arcos. Nos sentimos tan contenidos, tan cuidados y muy respetados.
Me acuerdo que el primer día que los vi en esas incubadoras, empecé a llorar y no me podía calmar. La coordinadora de los médicos me vio, y nos llevó con mi marido a una sala para charlar. Fue muy clara, solo necesitaba que me diga que iban a estar bien, pero no. Nos dijo la verdad, “son bebés prematuros, de 31 semanas, pueden pasar muchas cosas, pero acá estamos todo el equipo médico y enfermeros para ayudar a los bebés a salir adelante”. Al finalizar la charla, le pregunté que es lo que yo podía hacer por ellos, como los podía ayudar. Su respuesta se transformó en mi guía durante los 45 días restantes.

Tengo que agradecer a todo el equipo médico, no hubo uno, que no me motivara a esforzarme para tratar de producir y sacar la mayor cantidad de leche posible. El lactario, se transformó en un lugar sagrado, agradable, en donde me sentaba, me relajaba y hasta lloraba y me desahogaba charlando con las otras mamás. La hermandad y el apoyo que se generó entre nosotras nos emponderaba. No puedo explicar la emoción que sentía cada vez que veía a una de estas mamás irse con su bebé en brazos por fin a su casa. Como también el dolor de haber visto a otras mamás despedirse de sus besitos.
A los que finalmente les voy a estar toda mi vida agradecida es a esos ángeles que son los enfermeros, l@s llamados nurse. Los que no solo cuidaban día a día a mis bebés, sino que los llenaban de amor y contención. Los que me enseñaron tanto sobre cómo cuidarlos, me motivaron a prenderlos al pecho cuando costaba un poco, los que me esperaban para bañarlos, me veían llorar por la culpa de no estar en casa con Feli, mi hijo de 3 años y me mandaban a casa diciéndome que iban a estar bien, que no los dejaba solos, que estaban ellos. Y sus palabras me ayudaban para irme más tranquila, para poder volver al día siguiente con energía para afrontar un nuevo día con 3 bebés prematuros en neonatologia.
Es una experiencia que no se la deseo a nadie, pero ojalá que en todos los hospitales y clínicas cuiden y respeten los derechos de los bebés prematuros, como lo viví con mis 3 bebitos .
Porque se puede, ellos pueden salir adelante, con el cuidado médico, respetándolos y con mucho amor se puede”.

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